Your web-browser is very outdated, and as such, this website may not display properly. Please consider upgrading to a modern, faster and more secure browser. Click here to do so.

I.El despegue
Algún distraído podría juzgarlo forastero de estas tierras. Nada más equivocado. Apenas sale del automóvil la gente, que ya lo espera, se acerca a saludarlo. Metros adelante está Clara Brugada. Se encuentran y dan un saludo de camaradas. Caminan juntos, rodeados por la gente. Los espera un templete donde cuelga una manta con su foto y la leyenda Gana la izquierda y gana Iztapalapa.
Apenas pisa el escenario la gente aplaude, echa porras, grita. Martí Batres eleva la mano en señal de saludo. La gente responde y surge la magia de una relación larga y de cariños mutuos.
Este hombre que hoy llega a Avenida Ermita arropado por los liderazgos más importantes y arraigados de la localidad es respetado, como muchos otros, la diferencia es que a Martí Batres también se le quiere en estosrumbos.
Ahí están las más de 500 veces que visitó Iztapalapa como secretario de Desarrollo Social siempre con respuestas, siempre dispuesto a escuchar a la gente y retomar peticiones.
No podría serde otra forma, la delegación que hoy lo recibe como aspirante a gobernarla, tiene un alto índice de marginación y obliga a cualquiera que esté al frente de Desarrollo Social a dar trato preferencial.
Sin embargo, la relación de Martí Batres con la gente de Iztapalapa no comenzó con el acceso del PRD al poder, mucho menos desde que fue nombrado secretario por Marcelo Ebrard. Esa relación viene de más allá. De las épocas en las que Clara Brugada era una adolescente y comenzaba su lucha por San Miguel Teotongo, por su tierra. Así lo recuerda hoy en su discurso el recién ungido aspirante.
La gente lo sabe y corresponde, corea su nombre, completa frases, se muestra conocedora de la propuesta, y afirma desde ya el triunfo de Martí con la confianza de quienes ha derrotado al PRI, al PAN y… al propio PRD.
Todavía está reciente la emoción que llevó a la gente a vencer todos los pronósticos para imponerse en las urnas y llevar aClara Brugada al poder en esta delegación.
Por eso, aquí, la consigna de El Ché, Hasta la Victoria Siempre, en los labios de Víctor Varela no tiene la connotación del lugar común o del mantra de cajón de los izquierdistas latinoamericanos. Aquí, esa frase tiene el valor de una profecía.
Termina el mitin y una adulta mayor se acerca a saludar a Batres, lo besa, lo apapacha, le desea suerte y lo encomienda a dios. Si pudimos con Clara, cómo no vamos a poder con Martín (sic), le dice a su hija que la acompaña. Inicia el recorrido que concluirá hasta el próximo jueves para informar y convencer a la gente.
En las calles ya suena a grito abierto el objetivo de este movimiento: si hay encuesta Martí Batres es la respuesta.