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Las grandes transformaciones nunca han sido fruto exclusivo de la acción de los partidos políticos sino del consenso de la sociedad que toma a las organizaciones políticas, cuando realmente son democráticas, como un instrumento para concretar la renovación necesaria.
Andrés Manuel López Obrador ha dejado irradiar su campaña por el empuje ciudadano y logró lo que la prensa perfumada juzgaba imposible: despertar una vez más en México la pasión por el cambio verdadero, a pesar de las campañas sucias y del largo invierno mediático que desapareció al candidato de las izquierdas de los grandes medios de comunicación durante casi seis años.
Luego de la elección de 2006, Andrés Manuel dedicó su tiempo a visitar cada palmo del páramo en el que los gobiernos han convertido al país y hablar con las y los solitarios, a escuchar su falta de esperanza, a conocer su cansancio, su dolor, a mirar que sus hijos (esos solitarios en ciernes) están aprendiendo a vivir como si la vida fuera un continuo deprimido que no va a ninguna parte.
Y de estos encuentros, la gente y Andrés Manuel comenzaron a construir un movimiento que más que eso es una red de solidaridades de muchas y muchos que se dieron cuenta que la tristeza y la soledad son requisitos indispensables para que las cosas no cambien.
Cada que alguien desconfía de otro u otra similar a sí mismo el régimen se robustece, cada que un niño asimila esa idea estúpida de que no hay futuro un banquero siniestro bebe una copa de vino en wall street, cada que una mujer camina con miedo en la calle un corrupto se compra un auto nuevo, cada que alguien dice que el cambio es imposible Díaz Ordaz baila cumbias en el infierno con Porfirio Díaz.
En contraparte, cada que un desconocido le sonríe de buena gana a otro desconocido en la calle el régimen tiembla como cuando un niño pregunta por qué, como cuando una mujer vence al machismo y aprender a ir donde se le da la gana, como cuando una pareja gay camina de la mano, como cuando un adolescente vibra con una guitarra eléctrica, igual que cuando un trabajador aprende a no decirle licenciado a un gobernante o como cuando alguien decide abrir un libro para leer.
Sin embargo, todas estas subversiones cotidianas son un dolor tolerable para el régimen que busca la forma de anularlas y quitarles su sentido de rebeldía y tal vez lo logre y en un tiempo veamos cosas como la invención del día de la mujer liberada que se traduzca en un simple pretexto para regalar flores, bombones y retacar los hoteles de paso.
Si las cosas siguen como hasta ahora, la historia nacional se convertirá en un reality show en que todos concursaremos por la supervivencia y la mayoría vamos a perder. Por eso, es necesario concretar nuestras rebeldías del día a día y de una vez por todas anular a lo que nos anula. Hay que cambiar al gobierno y hacerlo sin miedo. La única manera de conseguirlo es votando por Andrés Manuel López Obrador.
Aun hoy, hay quien dice o piensa que AMLO es un peligro para México sólo porque lo afirman esos personajes amables e informados que nos leen las noticias. Sin embargo, los que salen en la tele también dicen que la economía va bien, que la policía nos cuida, que Calderón es un estadista y todo eso, lo sabemos, es una mentira. ¿Por qué habrían de decir la verdad respecto a Andrés Manuel, las encuestas y las elecciones?
La televisión no sólo miente respecto a los grandes temas nacionales, también lo hace sobre las personas. Toda esa gente amable que dice que López Obrador es como Chávez también afirma que todos los gays están condenados a ser la “jotita” de la estética, que las mujeres sin tetas ni abdomen plano no valen la pena, que para ser indio es condición indispensable vivir en la miseria, que los hombres sin auto son eunucos, que una familia de verdad es la que está formada por mamá, papá e hijos, que la juventud no piensa, compra y tantas, tantas cosas que ofenden y lastiman. ¿Si se atreven a mentirnos sobre nosotros mismos qué los empujaría a decir la verdad sobre Andrés Manuel?
Si cada mundial nos dicen que la Selección Nacional podrá llegar a la final y siempre regresan los futbolistas con la derrota a cuestas, ¿qué nos hace pensar que son sinceros cuando aseguran que el PRI ya cambió?
Si cada que confiamos en la tele terminamos perdiendo es necesario confiar en nosotros mismos para comenzar a ganar y ganar las elecciones con López Obrador.
El programa de gobierno de Andrés Manuel contiene propuestas centradas en el sentido común y la justicia. No hay nada delirante en aspirar en una democracia a que paguen más impuestos los que tienen más dinero, no hay nada absurdo en crear trabajos a partir de la inversión pública para crear un fuerte mercado interno que facilite a los empresarios la creación de fuentes de empleo, como tampoco es una locura proponer hacer efectiva la constitución.
Lo verdaderamente absurdo es pensar que las cosas van a mejorar con las personas que siempre han hundido al país y a nuestras familias. Lo peligroso no es aspirar a que la gente viva bien gracias a su trabajo sino votar por Peña Nieto que está arropado por quienes han reprimido, robado y engañado impunemente a tantas generaciones de mexicanos.
Es tiempo de tomar decisiones y hacerlo bien. Anular el voto sin un programa concreto de resistencia contra el régimen es facilitar el camino a Peña Nieto, lo mismo que votar por Josefina que no tiene oportunidad de ganar. Para frenar al PRI hay que votar por AMLO.
Es tiempo de construir un futuro digno para las niñas y los niños, de no fallarle a la juventud y de dejar de traicionarnos por pendejadas intrascendentes. Es el momento de ganar y votar por López Obrador.
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I.El despegue
Algún distraído podría juzgarlo forastero de estas tierras. Nada más equivocado. Apenas sale del automóvil la gente, que ya lo espera, se acerca a saludarlo. Metros adelante está Clara Brugada. Se encuentran y dan un saludo de camaradas. Caminan juntos, rodeados por la gente. Los espera un templete donde cuelga una manta con su foto y la leyenda Gana la izquierda y gana Iztapalapa.
Apenas pisa el escenario la gente aplaude, echa porras, grita. Martí Batres eleva la mano en señal de saludo. La gente responde y surge la magia de una relación larga y de cariños mutuos.
Este hombre que hoy llega a Avenida Ermita arropado por los liderazgos más importantes y arraigados de la localidad es respetado, como muchos otros, la diferencia es que a Martí Batres también se le quiere en estosrumbos.
Ahí están las más de 500 veces que visitó Iztapalapa como secretario de Desarrollo Social siempre con respuestas, siempre dispuesto a escuchar a la gente y retomar peticiones.
No podría serde otra forma, la delegación que hoy lo recibe como aspirante a gobernarla, tiene un alto índice de marginación y obliga a cualquiera que esté al frente de Desarrollo Social a dar trato preferencial.
Sin embargo, la relación de Martí Batres con la gente de Iztapalapa no comenzó con el acceso del PRD al poder, mucho menos desde que fue nombrado secretario por Marcelo Ebrard. Esa relación viene de más allá. De las épocas en las que Clara Brugada era una adolescente y comenzaba su lucha por San Miguel Teotongo, por su tierra. Así lo recuerda hoy en su discurso el recién ungido aspirante.
La gente lo sabe y corresponde, corea su nombre, completa frases, se muestra conocedora de la propuesta, y afirma desde ya el triunfo de Martí con la confianza de quienes ha derrotado al PRI, al PAN y… al propio PRD.
Todavía está reciente la emoción que llevó a la gente a vencer todos los pronósticos para imponerse en las urnas y llevar aClara Brugada al poder en esta delegación.
Por eso, aquí, la consigna de El Ché, Hasta la Victoria Siempre, en los labios de Víctor Varela no tiene la connotación del lugar común o del mantra de cajón de los izquierdistas latinoamericanos. Aquí, esa frase tiene el valor de una profecía.
Termina el mitin y una adulta mayor se acerca a saludar a Batres, lo besa, lo apapacha, le desea suerte y lo encomienda a dios. Si pudimos con Clara, cómo no vamos a poder con Martín (sic), le dice a su hija que la acompaña. Inicia el recorrido que concluirá hasta el próximo jueves para informar y convencer a la gente.
En las calles ya suena a grito abierto el objetivo de este movimiento: si hay encuesta Martí Batres es la respuesta.
+ Es el primero en registrarse como precandidato del PRD al GDF.
+ Que Marcelo Ebrard convoque y dialogue con todas y todos, no sólo
con quienes están en determinados círculos, señala.
+ Llama al resto de sus compañeros a debatir propuestas frente a los
ciudadanos la próxima semana.
En lo que llamó un evento sencillo, republicano y sin parafernalia,
Martí Batres Guadarrama se convirtió en el primer precandidato del PRD
a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal al registrarse como
tal en la Comisión Nacional Electoral de este partido.
Ahí, el ex secretario de Desarrollo Social capitalino exhortó a
Marcelo Ebrard Casaubon a convocar y a dialogar con todas y todos los
interesados en inscribirse en este proceso, “no sólo con quienes están
en determinados círculos”, y aprovechó para proponer la realización de
debates públicos a partir de la próxima semana con todos ellos.
Batres Guadarrama dijo que se inscribía como precandidato a la
Jefatura de Gobierno a pesar de las condiciones de inequidad
existentes en el proceso. Participamos, subrayó, porque tenemos esa
responsabilidad con los ciudadanos y porque la izquierda también tiene
que estar presente en este proceso electoral con sus ideas y
propuestas. “Por eso estamos aquí”.
A su registro lo acompañaron diversos intelectuales, académicos y
legisladores como Julio Boltvinik, Araceli Damian, Humberto Musacchio,
José Jacobo Femat, Mario Zepeda, el campeón mundial de Box, Johnny
Gonzàlez, Paco Ignacio Taibo II, Paloma Sàiz. También el diputado
federal Felipe Eguìa, las diputadas locales Valentina Batres y Beatriz
Rojas, Superbarrio Gómez, el ex delegado Francisco Chiguil,asò como el
dirigente del sector campesino Víctor Suárez o el beisbolista, Zurdo
Ortìz, entre muchos otros.
En un mensaje al término de su registro, ante decenas de seguidores,
el ex funcionario capitalino señaló que él es el candidato natural de
la izquierda en la ciudad de México. Soy el candidato natural del
movimiento de transformación de esta ciudad, porque soy el candidato
de la izquierda que siempre ha sido izquierda. La nuestra, precisó, no
es una propuesta de coyuntura. Al contrario, reivindica el orgullo de
la izquierda en el Distrito Federal, así como la vocación de cambio y
transformación que nos mueve.
Para fundamentar lo dicho, recordó varios momentos de su biografía
político administrativa, siempre en favor de las causas de la
izquierda: cuando encabezó la primera legislatura de la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal en 1997; tres años después en la
Cámara de Diputados, luego en la subsecretaría de Gobierno en tiempos
de Andrés Manuel López Obrador y finalmente cinco años en la
Secretaría de Desarrollo Social.
Más adelante, Batres Guadarrama explicó por qué la invitación a sus
compañeros a debatir la próxima semana: “Propongo que (ésta) no sea
una competencia de marketing, una competencia publicitaria, de
espectaculares o de infomerciales. Los convoco para que cada quien
presente sus ideas. Lo más importante no es si uno u otro quiere
llegar al gobierno. Lo más importante es saber para qué queremos
llegar al Gobierno del Distrito Federal”.
Incluso llamó a todas y todos quienes se inscriban, así como al resto
de las fuerzas de izquierda, a que no sea el dinero el que determine
el resultado de la ya inminente encuesta para definir al candidato de
las izquierdas al GDF. Lo fundamental, insistió son las ideas y el
proyecto.
Pidió, asimismo, a los medios de comunicación a abrir sus puertas para
que se realicen los debates. No hay que temer a las ideas ni a
presentar los proyectos. Esa es la parte sustantiva de la política,
subrayó. Yo estoy listo para ello. También para competir contra el PRI
y el PAN, como lo estoy para gobernar esta gran ciudad desde la
izquierda y con la gente.
Batres Guadarrama dijo no estar acostumbrado “a ser un político que
se acomode”. Soy, antes que nada, un luchador social y siempre me la
he jugado con decisiones de principios, a riesgo incluso de mi propio
trabajo y de las responsabilidades públicas.
Cuando nadie creía que fuera posible, abrimos la tribuna del Congreso
a los zapatistas. Por una cuestión de principios enfrenté a los
diputados de la LVIII legislatura de todos los partidos que querían
cobrar un bono de marcha de un millón 200 mil pesos. Defendí al GDF
durante la ofensiva del desafuero, los videoescándalos y el Encino.
De igual forma, continuó, mantuve viva la memoria del fraude electoral
que llevó a Felipe Calderón a Los Pinos, a costa incluso de mi propio
puesto público. En los momentos más difíciles seguí y acompañe a AMLO
en sus actos por el DF. Ya es nuestro candidato a la presidencia de la
República, y ahora todos quieren estar con él en los templetes.
Finalmente, el ya precandidato señaló que ser congruente con
principios, ideas y trayectoria da confianza a los electores. “No
estoy un día aquí y otro allá. No llegue por un puesto público. Estaba
en el PRD cuando en otros sexenios se asesinaba a perredistas. Eso
explica por qué sin encargo público, sin recursos ni aparato político,
no hay encuesta que no me considere. Por ello estamos en los primeros
sitios de las diversas encuestas que se han realizado.
Y Martí Batres (@martibatres) no se quedó con las ganas de bailar el tema de Morena en Tlalpan.
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Hace unos momentos Martí Batres (@martibatres) y María Rojo bailaban la canción de Morena en Coyoacán mientras llega AMLO
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Martí Batres (@martibatres) presenta asociación civil Cuarta Transformación ante un club de periodistas repleto.

Es necesario que la izquierda conduzca una nueva etapa de transformaciones en la Ciudad de México. El proceso mediante el cual las izquierdas decidirán la candidatura a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal es más que un certamen de las burocracias progresistas.
Es importante continuar y acrecentar programas encaminados a fortalecer derechos sociales, lo mismo que ahondar en mecanismos de participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas, así como revitalizar la economía de la capital a partir de un modelo que de cabida a la empresa social y que, al mismo tiempo, fomente la inversión productiva pública y privada.
Hay mucho que continuar y mucho por innovar en la capital de México desde el punto de vista exclusivamente administrativo. Quien pretenda gobernar por la izquierda esta ciudad no sólo debe enunciar un compromiso burocrático, también debe dar certezas de que puede hacerlo, porque conoce los cómos.
Sin embargo, el conocimiento práctico no es suficiente. Gobernar es más que instrumentar programas, proyectar números y metas. Ejercer el gobierno desde la izquierda es principalmente una pasión. No una pasión baja que nace y muere en la voluntad de obtener poder, sino una pasión amplia y, por ello, compartida que tiene que ver con las ganas de hacer las cosas, que parte de la sensibilidad hacia los problemas de la gente y el compromiso con un proyecto político.
Por eso no basta haber leído tres libros sobre la socialdemocracia europea o seguir al pie de la letra las recomendaciones de los asesores de imagen para aspirar a gobernar la Ciudad de México.
Esa pasión sólo la puede transmitir alguien que cree en el proyecto de izquierda porque es suyo y, más aún, porque lo ha impulsado desde que ser de izquierda y luchar por los derechos sociales era sinónimo de meterse en problemas, no de recibir un salario por encima de la media poblacional.
Eso implica conocer la ciudad desde sus lugares opulentos y cosmopolitas hasta los rincones más humildes, como quien dice: saber pisar alfombra y al mismo tiempo saber caminar por las veredas empinadas de las sierras de Guadalupe o de Santa Catarina; saber comer tacos y sentirse tan a gusto como en un restaurante de cinco estrellas; saber, desde la lucha ciudadana, enfrentar las arbitrariedades del gobierno y al mismo tiempo conocer cómo se organiza la gestión pública para orientarla al servicio de la gente; tener la virtud del discurso en la plaza pública o en la tribuna legislativa y la facilidad para dar resultados.
De quienes se han propuesto para competir por la candidatura al Gobierno del Distrito Federal el único que cubre con los requisitos para brindar esas certezas es Martí Batres.
Aunque joven aún tiene una carrera de 30 años en las que lo hemos visto en los movimientos sociales y estudiantiles perotambién en la tribuna de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal construyendo las bases legales de todo lo que hoy ya es una realidad palpable para todos.
También se le recuerda organizando las luchas vecinales post sismos del 85 en las colonias Doctores y Obrera; defendiendo la universidadpública como líder del CEU y, ya como legislador, manteniendo una postura de respeto decoroso hacia la lucha del CGH. Asimismo, se le puede encontrar en la Escuela Nacional de Trabajo Social donde da clases.
A Martí se le ha visto y escuchado defender como propios los acuerdos de San Andrés firmados entre el EZLN y el gobierno federal, así como dando la pelea y ganando para la comandancia zapatista la tribuna del Congreso de la Unión.
Y en lo político se le vio defender sin chantajes ni titubeos el triunfo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en el 88 y el de Andrés Manuel López Obrador en el 2006, así como ejercer con dedicación y éxito sus cargos al frente del PRD DF donde alcanzó el porcentaje electoral más alto del partido en la historia de la capital de la República: 58.9% en la elección presidencial.
Asimismo, conoce las entrañas de la administración capitalina luego de su paso sobresaliente por la Subsecretaría de Gobierno y la Secretaría de Desarrollo Social, desde donde implsó programas novedosos y reconocidos a nivel internacional como Mejoramiento Barrial.
Toda la larga trayectoria de Martí Batres no puede explicarse sino es a partir de la pasión por las ideas y la habilidad para saberlas concretar. Este impulso creativo es lo que representa con mayor nitidez las claves de lo hecho por la izquierda en la capital pero también brinda una perspectiva clara y da certezas de lo que debe ser la cuarta etapa de transformaciones en la Ciudad de México.
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Domingo 18 de diciembre 10:00 horas en Tláhuac 13:00, en Iztapalapa 16:00, en Iztacalco, 18:00 en Benito Juárez. Lunes 19 de diciembre 12:00 horas en Milpa Alta; 16:00 hrs. Xochimilco 18:00 hrs. en Tlalpan. . Martes 20 de diciembre 12:00 horas en Venustiano Carranza 16:00 en Azcapotzalco 18:00 en Gustavo A. Madero. El miércoles 21 de diciembre 12:00 horas en Cuajimalpa; 16:00 en Magdalena Contreras 18:00 en Álvaro Obregón. El jueves 22 de diciembre 12:00 horas en Coyoacán 16:00 en Miguel Hidalgo 18:00 en Cuauhtémoc.
Martí Batres (martibatres) visita al Dr. Edur Velasco, profesor universitario que mantiene una huelga de hambre en demanda de un presupuesto digno para la educación.
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Habla Martí Batres (@martibatres) sobre el Dr. Edur Velasco, profesor universitario en huelga de hambre en defensa a la educación (fragmento).
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